Seguir esta regla de oro te ayudará a criar niños amables y seguros

Los obstáculos están claros: En un principio, el rol de padres estaba fundamentado en una premisa básica que debía cumplirse: sobrevivir. Para esto, bastaba contar con un refugio y el alimento. Hoy día la historia ha avanzado y la situación se ha complejizado.

De manera que ya no basta con techo y comida, sino que nos toca lidiar con la sobrestimulación de la que son presa la mayoría de los niños de las ciudades, los niveles sin precedentes de estrés que demuestran a diario los padres, entre otros tantos factores característicos de la frenética sociedad actual. El cansancio, la confusión, el sentirse abrumados y las tensiones se trasladan fácil y rápidamente hacia los más pequeños, incluso en las más tiernas edades.

Pero la solución también: Una de las claves a la hora de criar niños amables y seguros en este contexto tiene que ver con llevar adelante un trabajo interior.

Es decir, por más influencia que el niño pueda llegar a tener del exterior, si sus padres son amables y amorosos consigo mismos y con su entorno, lo más probable es que sus hijos también lo sean. Si nosotros nos enfocamos en generarnos una vida apacible y un bienestar, entonces ellos tendrán, desde el ejemplo, el hábito de enfocarse en su salud, tanto física como emocional. Vix